Nadie puede culpar a este señor, de descuidar su matrimonio, perder el romantisismo, y esa chispa inicial que cautivo a su esposa en los años mozos , con esa picardia complice, intacta, que no es solo patrimonio de los jovenes, vamos! De todos modos el factor sorpresa algunas veces puede ocacionar sorpresas tan grandes como imposibles de prever.